Los valores son lo que mostramos sin darnos cuenta. En lo que elegimos. En lo que nos molesta. En cómo nos movemos por el mundo, solos o en equipo.
Pueden ser conscientes o inconscientes, pero están ahí. Reconocer y expandir los valores propios y de nuestros equipos hace que expresemos nuestra autenticidad y nos acerquemos a un propósito con sentido.
👟 ¿Alguna vez te has parado a pensar qué dicen de ti tus zapatos?
Puede que estés expresando un valor de originalidad, comodidad, libertad, sobriedad, autenticidad… sin darte cuenta.
Y cuando algo nos irrita, probablemente algún valor está siendo ignorado, reprimido o no respetado.
Situaciones cotidianas como estar atrapado en un atasco, o esperando a alguien que llega tarde, activan nuestros valores sin que lo sepamos.
¿Qué valor se está viendo comprometido ahí? ¿Es tu necesidad de orden? ¿De eficiencia? ¿De respeto mutuo?
👥 ¿Y si esto pasa a nivel individual… qué pasa en los equipos?
En los equipos también existen valores. Esos valores dan identidad, cohesión y sentido colectivo.
Cuando son reconocidos y honrados por todas las personas del equipo, el resultado es claridad, conexión y colaboración. Cuando no lo son, la cultura se resiente.
Y puede aparecer una forma de trabajar en la que:
- No se fomenta el aprendizaje.
- No se reconocen los logros.
- El propósito colectivo se diluye y se prioriza la eficiencia individual.
- El silencio o la falta de participación se normalizan.
Los equipos también expresan sus valores —aunque nunca los hayan nombrado—. Y esa expresión, consciente o no, se convierte en su cultura: en cómo se relacionan con el error, con el logro, con el conflicto, con el cuidado.
Cuando los valores están vivos, el equipo se siente coherente, conectado. Cuando se olvidan, se desconectan las personas y se debilita el propósito común.
🧭 ¿Cómo transformar esa cultura?
1. Identificando los valores reales del equipo
Aquí tienes algunas preguntas para abrir la conversación desde lo cotidiano:
- ¿Qué es aquello que queremos destacar de nuestro trabajo?
- ¿Qué impacto queremos tener en nuestros stakeholders?
- ¿Qué nos gustaría que dijeran de nosotros nuestros clientes?
- ¿Qué comportamientos nos hacen sentir orgullosos como equipo?
- ¿Qué nos gustaría sostener… y qué sería valiente transformar?
2. Introduciendo rituales que honren esos valores
Los rituales son momentos compartidos que dan forma a la cultura que queremos vivir. Son prácticas repetidas con sentido. Espacios donde los valores se vuelven visibles, coherentes y compartidos.
Aquí van algunos ejemplos:
✅ Check-in emocional
¿De qué color es tu energía hoy? ¿Necesitas algo del equipo? (Respetar la brevedad es clave)
✅ Celebración de logros
Reconocimiento al trabajo bien hecho: “Has sido un gran negociador en esa solución.” “Tu forma de comunicar ha sido impecable.” “Has sido muy honesto en este proyecto.”
✅ Fomentar aprendizajes
¿Qué ha funcionado esta semana? ¿Qué deberíamos dejar de hacer? ¿Qué podríamos incorporar que nos haga avanzar como equipo?
✅ Revisión de valores
¿Qué valores hemos honrado más esta semana? ¿Qué valor se ha visto comprometido? ¿Qué podríamos hacer para honrar más ese valor a partir de ahora?
📌 Conectar con los valores no es solo ponerlos en un póster. Es verlos actuar en lo cotidiano. Y tener el coraje de alinearnos con ellos… también cuando nadie nos ve.
💬 ¿Qué pequeña acción harás para que los valores de tu equipo luzcan?
(Te leo 👇)
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