Este artículo dista un poco de los anteriores, y, es porque me he sumergido durante 12 días en un programa de meditación Vipassana en los que casi 10 días he estado en silencio…
Al salir, me ha sorprendido el aluvión de preguntas que he recibido de quienes sabían que había hecho este retiro. Querían saber cómo había sido: unos con sentido de curiosidad hacia algo que se plantean hacer, y otros intentando comprobar si me he metido en una secta 🙂
He respondido con mucho detalle y con poco detalle, según la curiosidad del oyente.
Como ahora a ti, lector, no puedo observar cuáles son tus preguntas, te voy a dar todo el detalle. Porque para mí esta experiencia ha transformado la forma en la que entiendo la meditación.
Hasta ahora, que hacía mindfulness, lo entendía más como una actividad diaria que haces para estar más relajado en tu vida cotidiana.
Lo que me he llevado de esta experiencia es que la meditación es un estado mental.
Y sin más preámbulos, vamos al lío.
📋 Instrucciones antes de empezar el retiro
- Compromiso de asistencia.
- Depositarás tus pertenencias (móvil, llaves…) al entrar. Te las devuelven el último día.
- No hablarás con nadie hasta el día 10.
- La vestimenta debe ser pantalón por debajo de la rodilla y camiseta que cubra los hombros. Nada de ropa ceñida ni que insinúe.
🧘♂️ Una vez dentro del retiro nos añaden algunas más:
- No matarás.
Claro, lógico, no he venido a Los Juegos del Hambre…
Pero también implica no comer nada que implique el sacrificio de un animal.
Como curiosidad, en los baños teníamos un “re-ubicador de insectos”: básicamente un vaso y un papel plastificado para extraer posibles bichos sin dañarlos. - No tendrás adicción al deseo.
¿Eso qué es, David?
Pues mira: el ocio es deseo. Por tanto, no leerás, no practicarás deporte…
Otros tipos de deseo, como el sexual, tú ya me entiendes.
Para completar este punto, hombres y mujeres viven separados. El único sitio donde nos vemos es en el templo, y nos piden que no miremos a nadie del sexo contrario. Tampoco durante las comidas ni en los tiempos de descanso. - No mentirás.
Claro, ¿a quién voy a mentir si no puedo hablar?
Precisamente por eso practicarás el noble silencio.
Tampoco necesitas hacer gestos a tus compañeros.
Puedes, durante 10 días, dedicarte exclusivamente a ti. 🙂 - Apertura al agradecimiento.
Este punto es importante.
Los monjes budistas viven de la caridad del templo.
Su corazón está abierto y agradecido por la comida que les ofrecen y la cama que les dan.
Eso mismo nos proponen a nosotros.
Y la mejor forma de que eso pueda darse es que no pagues por el retiro.
¿CÓOOOOMO? Sí, sí, como lo oyes: por el retiro no se paga.— “Esto es una secta entonces, David, a la salida algo te pedirán…”
— No, no te piden nada.Solo que, si crees que lo que has experimentado puede servir a futuros participantes, aportes como puedas: económicamente, sirviendo en los retiros o… con un artículo como este.
Y el hecho de que no pagues te permite aprender a agradecer lo que te dan:
tu plato de comida, tu agua para ducharte… en fin, abrirse al agradecimiento.
🤔 Pero David, ¿todo esto para qué?
Porque su visión de vivir en un estado de meditación requiere los 3 principios que Buda indicaba:
Sīla, Samādhi y Paññā.
A ver, ¿esto qué es?
Para poder recorrer el camino del noble sendero —ese que nos lleva desde el sufrimiento hasta la liberación (Buddha)— tenemos que cumplir con estos tres principios:
- Sīla → la noble moral.
Aquella que permite a nuestra mente estar lo más despejada posible.
Es eso que os he indicado antes: silencio, sin distracciones y con mentalidad agradecida. - Samādhi → la técnica.
Aquella práctica que es necesario aprender.
Y es que, desde mi experiencia, meditar no es simplemente prestar atención a la respiración.
Es algo mucho más profundo. Requiere técnica, atención y ecuanimidad.
(Lo veremos ahora). - Paññā → la sabiduría.
Nada de lo que puedas aprender intelectualmente sirve si no lo vives.
Yo te puedo contar las ventajas de este método, pero tu experiencia es la que te llevará a sacar tus propias conclusiones.
Y esa experiencia se vive durante 10 días, meditando 10 horas diarias.
— “¿¡Quéeee!? ¿10 horas diarias?”
— Sí. Lo veremos ahora.
🧘 Samādhi, o la técnica de meditación
Explicado de forma sencilla:
Debes aprender a reconocer tus sensaciones corporales, por burdas o sutiles que sean.
Ya sea un dolor lumbar por llevar 1h sentado en la misma posición, o un picor debajo de la nariz…
Ambas son sensaciones. Y ambas requieren tu atención y tu ecuanimidad.
Ecuanimidad, en este contexto, significa que no hay que prestar mayor atención a un dolor que a un picor o a una sensación de cambio de temperatura.
Todas las sensaciones tienen la misma propiedad: aparecen y desaparecen.
Y todas requieren tu atención equilibrada.
🧠 ¿Por qué es así?
Porque, según Buddha, los humanos procesamos la realidad en 4 fases:
- Percepción: uno de mis sentidos percibe algo externo (ej. un sonido).
- Reconocimiento: nuestra mente transforma ese sonido en algo que existe en nuestro mundo (“es la canción de mi boda”).
- Sensación: el cuerpo reacciona y muestra una sensación (aceleración del corazón, hormigueo…).
- Reacción: nuestra mente reacciona a esa sensación, ya sea con deseo o con aversión.
La meditación no puede cambiar la percepción, ni el reconocimiento, ni tampoco las sensaciones.
Pero sí puede trabajar sobre nuestras reacciones.
Y es ahí donde entra esta técnica: prestar atención y ser ecuánime.
Eso es lo que durante 10 días aprendemos a hacer.
🪑 ¿Te imaginas 10h al día sentado meditando?
Yo no. Me parecía una burrada.
Y eso es algo que pensamos todos los alumnos nuevos de este método.
Pero los antiguos alumnos —aquellos que ya han hecho este retiro más veces— permanecen quietos, inmóviles, durante largos periodos.
Y no es que tengan una postura perfecta de meditación (que también).
Es que son ecuánimes con sus sensaciones.
Ya sea un dolor en la rodilla o un picor en el dedo meñique.
Para ellos, el dolor ha pasado a ser algo con lo que consiguen estar en paz.
Poco a poco, y de forma natural, los nuevos también entramos en ese estado.
Empezamos a estar más tiempo meditando, con pequeños descansos, pero aumentando las horas.
La mente empieza a ejercitarse.
Poco a poco, también nos piden más intensidad, hasta que nos dicen:
“Ahora los tiempos de descanso no existen.
Los tiempos de descanso son una oportunidad para seguir meditando:
mientras comemos, nos duchamos o damos un paseo.”
Y es ahí donde comprendí que la meditación es justamente eso:
un estado mental de vivir completamente en el presente, prestando atención a nuestras sensaciones y siendo ecuánimes.
💬 Y ahora piensa en tu día a día
- Una reunión difícil con compañeros de trabajo.
- Un conflicto de pareja.
- Un duelo.
- Una pérdida de un ser querido.
- Un despido.
Si eres capaz de prestar atención a las sensaciones que estos eventos te provocan,
y eres capaz de ser ecuánime con ellas,
empiezas a dejar de sufrir tanto.
Empiezas a observar que puedes vivir en un estado de meditación.
O al menos, acercarte.
No digo que lo haya conseguido.
He visto personas que han hecho este retiro muchas veces.
No se trata de conseguirlo en uno. Ni siquiera en diez.
Pero quizá —para nosotros, los laicos, como nos llaman ellos—
meditar sí puede ayudarnos a vivir la vida un poco más conscientemente,
especialmente cuando se trata de lidiar con nuestro sufrimiento diario.
Hay mucho más detrás de estas palabras.
Pero si después de leer esto sientes que esto es para ti,
estaré encantado de resolver cualquier duda que tengas.
¿Qué sería diferente en tu vida si consiguieras vivir en este estado de atención y ecuanimidad?
Te leo.
