Las relaciones son como un columpio. Si uno de los dos pesa más el columpio se desequilibra y no nos divertiremos. ¿Cómo hacer para que las relaciones estén en equilibrio con los demás?
Imagina que te cuento un problema que estoy teniendo y , ante este problema tu tienes estas opciones:
a) Darme una solución a mi problema.
b) Escucharme, sostener lo que sucede, retarme, ayudarme a reflexionar…
OPCIÓN A: La creencia que subyace es: “No eres capaz de solucionar tus problemas, por eso te doy una solución” y está sosteniendo que eres víctima de lo que te sucede.
Esta opción crea relaciones tóxicas de víctima-salvador-perseguidor en la que no vemos a las personas en su liderazgo.
El Salvador proporciona soluciones a problemas que cree que la víctima necesita. El Perseguidor es un rol que se asegura que la víctima cumple con la solución del salvador, mientras la víctima se hace cada vez más víctima tolerando el comportamiento de ambos roles y no viéndose a sí misma como alguien completo sino necesitada de los demás para desarrollarse.
OPCIÓN B. Tú eres líder y sostienes el liderazgo del otro, ya que sostienes una creencia cómo está: “Eres líder y sé que eres capaz de solucionar tus problemas. Si no supieras cómo solucionarnos sé que sab
rás pedir ayuda y estoy aquí para acompañarte.” Esto crea relaciones de liderazgo desde las que ambos lideramos y nos apoyamos el uno en el otro.
Este triángulo es el triángulo del liderazgo, un triángulo en el que: él que se expresa es el Creador y hay dos roles que acompañan al creador a impulsar su liderazgo. El rol de Coach que sostiene y reconoce quién es el creador y le acompaña. El Desafiador que desafía al creador a crear algo más grande.
A partir de ahora cada vez que te sientes en el columpio de las relaciones. ¿Quién quieres ser en este columpio?
Si quieres liderar en tus relaciones te invito a acercarte al coaching. Tienes más información en este enlace.
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