Ayer escuchaba a una persona decir: La única diferencia entre un loco y una persona cuerda es que el loco cuando se habla lo hace en voz alta, los demás nos hablamos hacia dentro.
Es eso que llamamos la vocecita interior, que de vocecita no tiene nada, es un «opinólogo» en toda regla.

¿Qué tipo de cosas me digo? Pues básicamente lo podríamos agrupar en dos tipos
- Juicios -> Es nuestro examinador, el profesor de autoescuela o del colegio que te dice lo que haces bien o mal y te pone nota. Y, ¿qué hago con la nota? Pues o te premias o como cuando volvías de colegio con un par de suspensos, te empiezas a encoger y hacerte pequeño.
- Presuposiciones -> Realmente es una variante de los juicios pero lo separo porque tienen una intención y es que mi mundo tenga sentido, así que cuando algo no me encaja y no se estar con algo que no encaja, me invento algo por si acaso, no sé vivir sin saber, así que lo que no sé me lo invento.
Cuando ese diálogo interno se eleva sube a la categoría de conflicto interior y tiene unas consecuencias: nos quedamos atascados, atrapados en el cuento, no sabemos que hacer…
Ejemplo: «No soy lo suficientemente bueno para esto». Justo después de decirme esto me siento pequeño y encogido. Así que como consecuencia aplazo eso que iba a hacer y me quedo estancado.
Si hiciéramos una analogía podríamos decir que dentro de nosotros tenemos un equipo, un equipo de voces interno que parece que no está de acuerdo.
Y, ¿cómo salimos de aquí? Pues con democracia, permitiendo que ambos (tu juez y la parte de ti que se encoge) puedan expresar que sienten realmente y que desean (aparecerán tus valores, tus creencias, …)
Creo, y esto es una suposición, que ambas partes son buenas y quieren lo mejor para uno mismo, pero son como niños, son muy básicos así que se acusan uno a otro de que la cosa no funcione. Nuestra labor como líderes y responsables de nuestra vida es escuchar a estas partes de nosotros, saber como se sienten, que desean. Una vez que sepamos exactamente que sucede habremos aprendido algo y podremos dar un nuevo paso, hacer algo diferente.
Un nuevo paso que si no nos lleva al éxito, sí que nos saca de donde estamos.